Desde el punto de vista social:
Actualmente la población total de Dubái apenas supera los dos millones de habitantes del cual el 80% de estos, son los obreros y trabajadores encargados de edificar los grandes mega proyectos de esta ciudad, dicho porcentaje está compuesto en su mayoría por filipinos, hindús, iraníes, chinos, pakistaníes y de otras regiones de sudeste asiático. Estos trabajadores laboran inhumanos jornales de hasta 12 o 14 horas bajo un clima desértico que puede llegar hasta los 48°C. Esto sumado a la heliofania (solo llueve una semana al año) que aunque es un factor que beneficia el turismo, este hace de las condiciones de trabajo aun más extremas. Y todo esto por una escasa paga de 100 euros al mes.
Este lado oscuro del destino turístico más importante del mudo era desconocido hasta que la crisis económica del 2007 salió a la luz, sin embrago el gobierno del emirato a encubierto este tipo de información a tal grado que ha creado un sistema de multas a todo aquel que desprestigie la reputación de la ciudad de oro.
Tras más de siete años de explotación, esta nueva clase obrera carente experiencias de lucha en el consiente colectivo y desinformada de sus derechos humanos, en noviembre del 2007 levanto la voz en una débil y espontanea revuelta, la cual fue opacada fácilmente por los medios con la “trascendental noticia” que mencionaba la nueva adquisición del millonario príncipe Al-Waid Ibn Talal, sobrino del rey Abdallah, un Aribus 380 para su uso personal.
A estos trabajadores se les descuenta de su ínfimo salario, la diaria transportación en camiones de ganado, desde sus asinados e insalubres barrancones emplazados en medio del desierto, ubicados a las afueras de la ciudad, hasta las construcciones en las que laboran. Y ni hablar seguros médicos o jubilaciones.
Con propósito de mitigar cualquier rastro de combatividad de los obreros, los pasaportes de estos son retirados por parte de los patrones. Lo cual les dificulta mucho mas visitar o atender las necesidades de sus familias que han tenido que quedarse en su país de origen.
Las condiciones infrahumanas de los trabajadores que son tratados como esclavos, repercute en una alta tasa de suicidios que el gobierno oculta. Estudios de derechos humanos concluyo que el gobierno encubre las muertes relacionadas con el exceso de trabajo, el calor o suicidios.
Desde el punto de vista urbanístico:
Hoy en día las tendencias de la urbanística moderna apuntan a lo llamado “nodos compactos” dicha tendencia, a grandes rasgos, propone concentrar en núcleos a distancias caminables las tres principales actividades del hombre, trabajo, recreación y vivienda, un ejemplo que aplica parcialmente esta ideología, podrían ser los actuales edificios de usos mixtos que están comenzando a edificarse en las ciudades. El objetivo de estos nodos es reducir el uso de vehículos motores, y fomentar los espacios caminables, donde la gente interactúe y conviva de una manera más directa, el principio filosófico básico de esta tendencia, es que "las ciudades deben ser proyectadas para las personas, no para los vehículos. Esta propuesta urbanística también sugiere evitar las concentraciones de un mismo tipo de actividad en un sector específico de la ciudad, para evitar el congestionamiento vehicular y el entorpecimiento de las vías en horarios específicos.
Dubái, al ser una ciudad que se extiende a lo largo de una franja costera, dificulta la aplicación de estos conceptos de urbanística moderna. El trazo completamente lineal de esta ciudad hace que la transportación sea imposible sin vehículos, y que los recorridos sean cada vez más largos, esto sumado a la zonificación de actividades en sectores específicos de la ciudad, provoca que los vehículos consuman cada vez mas hidrocarburos y por lo tanto se produzca mas C02 y otros gases de invernadero nocivos para la salud y el medio ambiente.
Si al fuerte impacto ambiental mencionado anteriormente, provocado por la edificación de los megaproyectos de la ciudad le sumamos la contaminación provocada por los vehículos y el aumento de temperatura (recordemos que Dubái se edifico en un desierto que supera los 48°C) provocado por todos los elementos que componen una metrópolis es fácil visualizar el ambiente que se puede llegar a sentir en las calles de Dubai.
Muchos de nosotros hemos escuchado el término “sustentable” y es un concepto que aplica a distintas actividades y sin duda una de ellas es el diseño urbano, ¿pero que es la sustentabilidad? El desarrollo sostenible o desarrollo sustentable hace referencia a la utilización de forma racional (con lógica social en beneficio de las grandes mayorías) de los recursos naturales de un lugar, cuidando que no sean comprometidos (sobre todo con la lógica de la maximización de las ganancias a corto plazo) y las generaciones futuras puedan hacer uso de ellos igual que hemos hecho nosotros, es decir, sin que nuestras prácticas, fundamentalmente económicas, imposibiliten el futuro de la vida humana en la Tierra. Una vez establecido esto resulta difícil creer que una ciudad como Dubái, que se edifico en tampoco, no haya abusado y comprometido de los recursos disponibles. Desafortunadamente el desarrollo urbano de este destino fantástico está sujeto a la voraz especulación inmobiliaria y la preocupación por generar y vender proyectos a un paso ultra-exagerado.
Para concluir seria bueno recordar la primera parte de esta publicación, en la que se cuestionaba cual era el costo de crear una ciudad generado por el gigantesco ego y exhibicionismo de algunos de “los grandes arquitectos”, y los supermillonarios. La respuesta es muy sencilla Dubái no es más que un ejemplo extremo y acelerado del estilo de vida occidental que basa todas sus actividades en el consumo y la capitalización depredadora de todos los recursos, sin importar si estos recursos son ecosistemas enteros o vidas humanas. Aunque los responsables de estos mega proyectos y de esta mega ciudad se encuentren deslumbrados por el efímero destello de la ciudad de oro, el verdadero futuro de esta voraz urbe es completamente sombrío e incierto y es muy posible que dentro de unos años, Dubái nos deje una moraleja muy similar a la de La Torre de Babel.
Anexo tambien una recopilacion de videos con un poco de informacion extra.
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