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domingo, 3 de julio de 2011



Conciencia social y cultura cívica.


La falta de arraigo en las metrópolis modernas, la cultura del consumo masivo, “la cultura de la trasgresión”, la imitación de culturas decadentes, la desintegración familiar, el abandono de la promoción de valores cívicos en los sistemas educativos convencionales y el deterioro de la conciencia humana, han provocado fracturas en la estructura de nuestra sociedad. Como resultado de esto nos podemos enterar día a día a través de los medios de comunicación, de la creciente ola de violencia, fenómenos como el individualismo, el separatismo, la discriminación, la corrupción y hasta la degradación humana, están haciendo del mundo moderno cada vez más decadente. Es importante preguntarnos: ¿cuál es la raíz de este problema? ¿Cómo surge? y lo más importante ¿cómo se puede resolver?

Estos dos fenómenos se dan día a día en la ciudad, es muy probable que todos los días veamos una o varias manifestaciones  de estos fenómenos, lo cual es preocupante ya que cada día nos acostumbramos más a que la gente actué por encima de las normas cívicas de convivencia, esto es provocado por una falta de auto-conocimiento, es decir la persona que viola ciertas nomas cívicas no es consciente de que pertenece a una sociedad

Dichos fenómenos pueden ser actitudes que hoy en día vemos son tan comunes  que prácticamente las vemos como “normales” y se manifiestan desde la manera de conducir, el trato que le da un ciudadano a otro simplemente por ser de diferentes clases socio-económicas, la contaminación de las áreas verdes, y de la ciudad en general, y por supuesto todos ponemos nuestro propio granito de arena al inmenso desierto de la corrupción, con las llamadas “mordidas”.

Cuantas veces no hemos escudado frases como: ¿Por qué separar la basura si de todas maneras se revuelve al final?” “¿porque no estacionarme en el lugar de minusválidos si de todas maneras alguien más se va a estacionar ahí”? incluso en ocasiones somos cómplices silenciosos al no denunciar o al “no querer ver” una acto de violación a las normas básicas de convivencia comunitaria. Hemos olvidado cual es nuestra labor individual dentro de la sociedad, porque hemos olvidado que pertenecemos a una. De seguir creciendo a niveles tan críticos, en un futuro no muy lejano puede llevar a la desaparición de la raza humana  esto puede sonora demasiado fatalista sin embargo es importante recordar que ser humano, al ser un organismo enteramente social, siempre dependerá de otros individuos para sobrevivir. Para entender esto podríamos ejemplificarlo con cualquier manada del  reino animal. ¿Qué sucede cuando el miembro de una manda es separado de esta? No hace falta ser un experto en la materia para saber que la probabilidades de supervivencia son casi nulas para dicho individuo.


Pero… ¿Qué es una sociedad? Y… ¿Qué es la conciencia?

Una definición básica de diccionario nos dice lo siguiente: Organización creada por seres humanos o sistema de interrelaciones que conecta a los individuos en una cultura común. Todos los productos de la interacción humana, y la experiencia de vivir con otros a nuestro alrededor. Los seres humanos crean sus interacciones y, una vez creados los productos de esas interacciones, tienen la capacidad o el poder de revertirlas sobre ellos mismos para determinar o restringir la acción. A menudo, se experimenta a la sociedad (organización creada por humanos) como algo separado de los individuos y de las interacciones que la crean.

La consideración de la dimensión social del hombre no se limita a la simple constatación de que el hombre es un ser que vive en sociedad, sino que la cuestión central radica en dilucidar cuál es el papel que juega esta dimensión social en la naturaleza humana.

Las formas de organización social son una manera de adaptación por medio de las cuales ciertos tipos de organismos aumentan sus posibilidades de sobrevivir y multiplicarse.

Algunas especies han logrado esta adaptación gracias a su sociabilidad. Y más aún algunas especies han podido desarrollarse, e incluso orientar su propia evolución a partir de su condición social de forma que esta condición ha llegado a convertirse no sólo en requisito para la supervivencia sino también en elemento decisivo en su propia conformación como especie.

Los sociobiólogos expertos en la materia han señalado que los procesos biológicos están significativamente influidos por la acción cultural. Consideran que la cultura debe ser vista “como un factor de la evolución biológica del hombre”, “no pudiendo entenderse su papel, sin tomar en consideración los principios genéticos”.

Dichos científicos subrayan las costumbres de vida, como los sistemas de diferenciación social y otros factores culturales desempeñan un papel fundamental en la “circulación genética” y, por tanto, en la propia evolución biológica del hombre”.

El “misterio del vínculo social” extiende sus raíces en la tendencia a la agregación general de las especies. El desarrollo de los componentes sociales de las especies ha jugado un papel fundamental los propios procesos de selección natural (mayores probabilidades de supervivencia), cobrando importancia el componente social a medida que más evolucionadas están las especies. Esto nos lleva a reconocer la importancia decisiva de las interrelaciones entre el factor biológico y el factor social.
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Luego entonces podemos concluir  que el individuo es un ser social que necesita de las relaciones sociales para satisfacer sus necesidades. Entonces, la estructura social es la forma de distribución y orden de esas relaciones sociales.

Conciencia: 
Del latín conscientĭa (propiedad del espíritu de reconocerse como sujeto de sus atributos), es definida en general como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. "Conscientĭa" significa literalmente "con conocimiento" . En la especie humana, la conciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados. La conciencia puede también ser definida como el estado cognitivo no-abstracto que permite la interacción, interpretación y asociación con los estímulos externos denominados realidad. La conciencia requiere del uso de los sentidos sensoriales organolépticos como medio de conectividad entre los estímulos externos y sus asociaciones.

Entonces cuando hablamos de falta de conciencia estamos hablando de falta de conocimiento de uno mismo y del entorno en que se vive.

Se ha demostró que no tenemos ideas innatas ni principios innatos; De esa afirmación se deduce evidentemente que necesitamos que entren en nuestro cerebro buenas ideas y excelentes principios, para que podamos usar bien la facultad que se llama entendimiento. El hombre nació sin ningún principio, pero con la facultad de recibir todos los principios; su temperamento puede inclinarle más a la crueldad que a la dulzura, o viceversa.

Entendiendo estos dos conceptos es cuando surge el tema central de esta publicación… Conciencia social

La conciencia social existe y se manifiesta en las formas, de la ideología política, de la conciencia jurídica, de la moral, de la religión, de la ciencia, del arte y de la filosofía. La diversidad de las formas de la conciencia social está determinada por la riqueza y diversidad del mundo objetivo mismo: la naturaleza y la sociedad.

Las distintas formas de la conciencia reflejan los distintos dominios y aspectos de la realidad (por ejemplo, las ideas políticas reflejan las relaciones entre las clases, naciones y Estados, sirven de base a los programas políticos que se plasman en la actuación de las clases y grupos sociales; en la ciencia, se entra en conocimiento de las leyes de la naturaleza y de la sociedad.). Cada forma de la conciencia posee un objeto peculiar de reflejo y se caracteriza, asimismo, por su forma especial de reflejar (por ejemplo, concepto científico, norma-moral, imagen-artística, dogma-religioso). Pero la riqueza y la complejidad del mundo objetivo sólo crean la posibilidad de que aparezcan distintas formas de conciencia social.

Tal posibilidad se convierte en realidad sobre la base de la necesidad social concreta. Así, la ciencia nace únicamente cuando la simple acumulación de experiencia y de conocimientos empíricos resulta insuficiente para el avance de la producción social.

 En cada formación económico-social, todas las formas de la conciencia están conectadas entre sí, y en su conjunto, constituyen la vida espiritual de una sociedad determinada. La peculiaridad de las necesidades sociales que dan origen a tales o cuales formas de conciencia social, determina el papel histórico concreto que tales formas desempeñan en la vida y desarrollo de la sociedad.

Podemos ver que formas de la conciencia social como la ética, la ciencia, el arte y la filosofía, no sólo permitirán satisfacer las múltiples necesidades sociales, sino que además, al formar la imagen espiritual de cada persona, serán la condición necesaria para que el hombre pueda desarrollarse plenamente, y que pueda aplicarse en su actividad como “creador”, para que cada ser humano pueda desplegar toda la riqueza de las aptitudes, inclinaciones y hábitos individuales, para lograr una vida plena.


Entendiendo lo anterior es imprescindible llevar a cabo nuestras obligaciones como ciudadanos conscientes de las normas cívicas que van va desde separar la basura, no estacionarnos en lugares prohibidos, no sobornar a las autoridades, denunciar estos actos u otros que sean cometidos contra otras personas o contra nosotros mismos, hasta no cometer delitos mayores que más allá de violar las leyes constitucionales, morales o cívicas que agredan o lastimen a la humanidad, sería conveniente entender conceptualizar a la sociedad humana como un ente viviente, que cada vez que se comete una violación de las normas este fuera golpeado. Cada vez que este ente es lastimado los ciudadanos lo ven reflejado en su calidad de vida, solo que no todas las personas se percatan de esto, es en este punto en que se debe crear esa conciencia que rompa con individualismo que hace creer a las personas que no necesitan de los demás y que lo único importante es su propio bienestar, sobre el de los “otros”. Todo esto se resume e entender que el BIENESTAR COMÚN se reflejara directamente y de manera positiva en el bienestar propio.

 
Aunque muchas de esta violaciones hoy en día son imperceptibles y que aparentemente “no perjudican mucho”, con el paso del tiempo estas han sido el primer paso hacia otras mucho mayores. La dimensión de las violaciones a las normas no es mesurable todas son igual de negativas es importante preguntarnos ¿qué tantas violaciones  a las normas cívicas, morales o constitucionales seguiremos permitiendo?

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